Durante la campaña presidencial, José Antonio Kast construyó gran parte de su apoyo prometiendo soluciones inmediatas y drásticas a problemas complejos, especialmente en seguridad y migración. En este contexto álgido, el candidato ganador destacó de manera clara, pero no por la calidad de sus propuestas, sino por su capacidad de convertir frustraciones sociales reales en promesas drásticas y aparentemente inmediatas. La mayoría de estas promesas giraban alrededor de la seguridad y la economía, agenda amplificada diariamente por medios que instalaron la inseguridad como principal eje del debate público.
Muchas veces se le consultó al candidato cómo cumpliría estas promesas de campaña. Su respuesta habitual era que no podía revelar las medidas porque se las copiarían. Aun así, insistía en que estaban planificadas y que podían cumplirse exactamente como habían sido prometidas. Incluso cuando se le consultaba por la expulsión de delincuentes de origen migratorio, el solo decía que con sus medidas se irían solos dentro de los primeros días de gobierno.
Esta semana al ser consultado por dicha promesa incumplida a dos meses de gobierno, el presidente José Antonio Kast Ritz dice que dicha promesa fue una "metáfora", queriendo decir que en realidad era una hipérbole. Y si bien la mayoría de la opinión publica se enfoco en este error conceptual, muchos nos hacemos una pregunta de fondo mucho mas importante ¿Cuáles promesas de campaña son literales y cuantas son hipérboles?
El problema no es literario, es político. Porque si las promesas de campaña pueden reinterpretarse como figuras retóricas apenas comienza el gobierno, entonces la frontera entre la exageración y el engaño empieza a desaparecer, entendiendo que lo que hizo el actual presidente para salir electo no fue nada mas que aprovecharse del sentimiento popular y agitarlo con promesas falsas y exageradas con el fin de tomar el poder para el bienestar de su clase social.
Muchas de las primeras medidas impulsadas por el gobierno han favorecido principalmente a sectores acomodados: rebajas tributarias, eliminación de contribuciones y políticas diseñadas para el gran empresariado antes que para trabajadores precarizados. Mientras el precio de la canasta básica, la UF y la bencina van en alza.
Quizás el problema nunca fue que Kast confundiera una metáfora con una hipérbole. El problema es que millones de personas descubrieron demasiado tarde que aquellas exageraciones nunca fueron un plan de gobierno…

